A veces, le pedimos a Dios que intervenga en nuestras vidas, pero en realidad sólo necesitamos hablar lo que Él ya nos ha prometido. Esto transformó mi vida. Ahora, cuando veo algo que no está alineado con las promesas de Dios, le hablo vida y hago los ajustes necesarios.

Es crucial prestar atención a nuestras palabras y a cómo nos comunicamos con nosotras mismas y con quienes nos rodean. Cada frase que articulamos tiene la capacidad de construir una realidad en nuestras vidas. Al declarar afirmaciones positivas y hablar con intención de vida, generamos un cambio en el ambiente que nos rodea, activando así una fuerza sobrenatural.

Incluso las palabras más pequeñas tienen un efecto notable, ya que nuestro subconsciente y nuestro cerebro están constantemente absorbiendo y procesando esta información. Desafortunadamente, a veces con nuestras propias palabras nos maldecimos, y luego nos encontramos cuestionándonos por qué nuestras vidas no cambian.

La autorreflexión y el poder de las palabras

¿Qué te dices a ti misma cuando algo se te cae de las manos? ¿O cuando tomas una calle equivocada o olvidas algo? ¿Cómo hablas de tu economía?

Cuando empecé a entender este principio, no fue fácil. En realidad, yo misma me estaba maltratando con mis palabras. Por ejemplo, un día mientras cocinaba me corté e inmediatamente dije: “Qué raro, siempre me pasa esto, soy muy distraída”. En otro momento, dejé caer un vaso de agua en la mesa y me recriminé por ser descuidada. Mis palabras negativas creaban una realidad negativa en mi vida.

Un día, tuve una especie de revelación espiritual que me preguntó: “¿Qué estás declarando sobre tu vida?” Me recordó la historia de los huesos secos en Ezequiel, donde Dios le pregunta al profeta qué ve, y le dice: “¡Declárales vida, ordénales que vivan!”. Esta historia me mostró que Dios nos ha dado poder.

Las palabras como acto de fe

A veces, le pedimos a Dios que intervenga en nuestras vidas, pero en realidad sólo necesitamos hablar lo que Él ya nos ha prometido. Esto transformó mi vida. Ahora, cuando veo algo que no está alineado con las promesas de Dios, le hablo vida y hago los ajustes necesarios.

Al principio, era difícil creer las afirmaciones positivas que declaraba sobre mi vida, ya que mi subconsciente estaba lleno de las palabras negativas que me había dicho durante años.

La Biblia nos muestra en numerosos versículos el poder de nuestras palabras. Como en Génesis 1:3, cuando Dios dice «Hágase la luz» y la luz es creada. Somos hechos a imagen de Dios y Él ha derramado Su espíritu sobre nosotros, dándonos poder.

Aplica el poder de tus palabras

Hablar lo que no es como si fuera es un acto de fe. Quizás tus finanzas no estén como desearías, pero puedes declarar: “Soy abundante, mi Padre es el dueño del oro y la plata, nunca tendré que pedir prestado”. O quizás tu matrimonio está en proceso de restauración, pero puedes declarar: “Mi Padre es el restaurador y Él está obrando”.

He visto un estudio científico en el que se pusieron dos vasijas de agua, una a la que se le decían cosas negativas y otra a la que se le decían cosas positivas. La vasija que recibía las palabras negativas desarrollaba moho rápidamente, mientras que la que recibía las palabras positivas se mantenía clara y sin mal olor durante más tiempo. ¿Puedes creer y percibir el poder de tus palabras ahora?

Ejercicio práctico

Presta atención a cómo te hablas a ti misma cuando las cosas no salen bien y cómo te comunicas con tus hijos. Mírate al espejo directamente a los ojos y di en voz alta: “Soy inteligente, soy única, soy disciplinada, me acepto como soy, soy abundante, soy próspera, soy amada, estoy aprendiendo a amarme”. Que tus palabras se alineen con lo que estás pidiendo a Dios y con sus promesas.

Oración final

Padre, gracias por derramar de tu Espíritu sobre mí y gracias por darme poder. Te pido que me des la claridad y el discernimiento de mis palabras, y que cuando hable algo que no se alinee a tu verdad, pueda darme cuenta y cambiarla. Cancelo cada palabra que lancé en ignorancia contra mí misma y los que amo. Mi boca habla vida y mis palabras son creadoras. En el nombre de Jesús, Amén.

Elissa Massiel |Mentora en Sanidad Emocional |Facebook Elissa Massiel | Grupo Mujer Activa Tu Poder Internacional 

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